Culturarte

Corriendo tras un sueño

Por Kim Okran

La verdadera historia de Kim Okran*
*Kim Okran student info center

Mi nombre es Kim Okran y me gustaría presentar mi libro, “Kim OkViajando por el camino no pavimentado”. Es un viaje sobre mis aspiraciones – desde la desesperación hasta la inspiración. Mi autobiografía es realmente la historia de todos nosotros con la salvedad de que lleva mi nombre. Esta también es la historia de tu vida. Es sobre algo que todos tenemos en común: el dolor y el sufrimiento, la desesperación y las luchas, las alegrías y la felicidad, las ambiciones y las inspiraciones.

En Corea, mi familia era muy pobre y, como el más joven de los siete hijos de una viuda, el futuro reservaba pocas promesas. Siempre he sido muy aventurero y como niño, mirando a los aviones en el cielo, estaba seguro de que algún día viajaría en ellos. La mayor parte de la gente en nuestro pueblo nunca ha hecho un viaje de una hora en autobús.

Fui un niño frágil y frecuentemente sufría problemas de salud, y siendo muchas las bocas que alimentar, mi madre se esforzaba para proveer suficiente comida a cada uno. Más tarde, me convertí en profesor, pero tuve que abandonar la enseñanza debido a una enfermedad.

Necesitaba tener una profesión que me asegurara un empleo constante y decidí que convertirme en intérprete sería ideal. Fui a Canadá como estudiante internacional ESL. Pronto se volvió claro que necesitaría más tiempo y dinero para completar mis estudios, así que solicité convertirme en residente permanente. Al no tener habilidades declaradas, me esforcé para conseguir un empleo para calificar al estatus de residente permanente. La barrera lingüística y las diferencias culturales fueron muy difíciles de superar y limitaron mis oportunidades de trabajo. Para obtener residencia en Canadá, trabajé como caregiver (trabajo certificado para extranjeros en Canadá para cuidar niños o personas que necesiten asistencia en el hogar de una familia calificada) por más de dos años y medio.

Aprendí que si no damos lo mejor de nosotros en cualquier trabajo que hagamos no podemos avanzar hacia algo mejor. Comencé a investigar los métodos más eficientes y efectivos para limpiar una casa. Mientras me rompía la cabeza, surgieron mejores ideas. Con la práctica, fui capaz de determinar los mejores métodos de limpieza y me convertí en un especialista en tareas domésticas. Incluso mis jefes estaban impresionados por mis habilidades. Tales esfuerzos me ahorraron tiempo, lo cual, a su vez, me dio tiempo para soñar con comenzar un tipo diferente de trabajo.

Creer en uno mismo y después esforzarse para alcanzar tu potencial. No ponerse límites a uno mismo y no dejar que otros te convenzan de que tienes límites. Ralph Waldo Emerson dijo: “Lo que sea que hagas, necesitas coraje. Cualquier camino que decidas tomar, hay siempre alguien para decirte que estás equivocado. Siempre aparecen dificultades que intentan hacerte creer que tus críticos tienen razón”.

Quiero que mi historia haga sonar una campana de esperanza para aquellas personas que han olvidado o incluso renunciado a sus sueños. En mi vida, el sueño no estaba en un futuro lejano. Me estaba esperando, tan cerca que casi podía estirarme y tomarlo. Sé que mientras tengamos una pequeña chispa de esperanza en nuestros corazones, este florecerá cuando la cuidemos. Estar diez años, o incluso 20 años detrás de otros no es un gran problema. Como nuestra realidad actual – no durará para siempre.

Ya han pasado 20 años desde que llegué a Canadá. Algunos dicen que soy exitoso, pero todavía no soy lo suficientemente pudiente como para hacer todo lo que quiero y lo que necesito hacer. No tengo el poder para agitar o mover la sociedad canadiense, y aun así mi corazón se siente atraído al mejoramiento de la suerte de todas las personas del mundo. Me refiero al trabajo que está más arriba y más allá de un negocio exitoso, y más relacionado con asuntos educacionales y culturales. Quiero que todos nosotros nos unamos para lograr lo que debe ser hecho. He llegado a darme cuenta de que la esperanza es generosa con aquellos que están dispuestos a trabajar por sus sueños.

Dedico mis preciosas historias de vida a todas las madres del mundo. Mi madre fue la fuente de mi fuerte determinación. Ella era fuerte, pero humilde y siempre diligente, y de ella aprendí la sabiduría y el coraje para sobrevivir en el mundo. Todavía hoy, la mayor parte de la gente joven en el mundo está caminando vigorosamente en su camino debido a la incesante preocupación y guía de sus madres.

Nuestro éxito viene de dentro de nosotros. Cuando nos damos cuenta de que necesitamos progresar, es como si hubiéramos pulsado un botón mágico que hace nuestras metas posibles de alcanzar. Mi botón mágico fue intentar ayudar a la gente a mí alrededor. Ellos fueron mi familia extendida y ayudarles se convirtió en mi meta. Ese fue mi botón mágico.

Kim Okran
1 de marzo de 2012

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