China, China Antigua

El poder curativo del damasco (albaricoque)

Dong Feng fue un renombrado médico de la medicina tradicional china durante el período de los Tres Reinos (220-280 a.C.). La gente lo buscaba para recibir consejo médico y tratamiento todos los días, y a menudo los trataba con preparados hechos con damascos.

Nunca cobró honorarios pero requirió que sus pacientes plantaran árboles del damasco en el monte Lu —cinco árboles por cada paciente con una enfermedad grave y uno por aquellos cuyas condiciones eran leves.

En pocos años, había miles de árboles de albaricoque creciendo por toda la montaña. Era hermoso y exuberante. Los tigres se convirtieron en visitantes regulares.

Entonces, ¿por qué Dong Feng hizo que sus pacientes plantaran tantos albaricoques? Porque es una fruta de verano. Las semillas, las hojas, las ramas, la corteza y las raíces pueden usarse en mezclas médicas.

The pit, in particular, is commonly used as an expectorant and cough reliever, as well as to ease asthma and moisturize the lungs. (Image: pixabay / CC0 1.0)
El hueso, en particular, se utiliza comúnmente como expectorante y regulador de la tos, así como para aliviar el asma e hidratar los pulmones. (Imagen: pixabay / CC0 1.0)

La semilla, en particular, se utiliza comúnmente como expectorante y regulador de la tos, así como para aliviar el asma e hidratar los pulmones.

Feng hizo buen uso de los árboles de damasco para curar las enfermedades de muchas personas sin gastar un centavo. Durante miles de años su ética médica noble ha servido de modelo para la comunidad médica.

También intercambió damascos maduros por arroz con la gente pobre. El dicho “La benevolencia de los árboles de damasco” (杏林 春暖 xìng lín chūn nuǎn) proviene de aquí.

Dong Feng made good use of the apricot trees to heal the illnesses of many people without spending a penny. (Image: pixabay / CC0 1.0)
Dong Feng hizo buen uso de los árboles de durazno para curar las enfermedades de muchas personas sin gastar un centavo. (Imagen: pixabay / CC0 1.0)

Una vez un joven oportunista dio poco arroz a cambio cuando realizó una transacción, y sin embargo tomó una cesta llena de damascos. Un tigre que custodiaba los albaricoques gruñó y se lanzó contra él cuando vio que el joven tomaba tantos. El joven tropezó al huir y tuvo que dejar que los damascos se cayeran.

Cuando llegó a casa, notó que solo le quedaban tantos albaricoques como merecía, y se dio cuenta entonces que no debería haber codiciado más. Así es como surgió el refrán chino que dice: “Los árboles de duraznos custodiados por un tigre agazapado” (虎踞 杏林 hǔ jù xìng lín).

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