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China, China Antigua

Una capaz sirvienta devenida en la primera diplomática de China

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Ciertamente era un espectáculo único: una mujer vestida con ropa de la dinastía Han, un decreto imperial en mano, que viajaba en un carruaje tirado por caballos…

Esta mujer, que había comenzado su vida como una humilde sirvienta, pasó a hacer historia al convertirse en la Primer diplomático oficial de las regiones occidentales: las regiones de Asia Central, al oeste del Paso Yumen, a través de las cuales pasó la Ruta de la Seda.

Todo comenzó alrededor de la época de la Guerra Han-Xiongnu (133 aC a A.D. 89), una serie de conflictos militares que surgieron cuando la Tribu Xiongnu invadió el territorio Han.

En respuesta, el Emperador Han aumentó la presencia militar en las fronteras y trató de fomentar alianzas con tribus en las regiones occidentales.

En el 101 a. C., la princesa Jieyou de la dinastía Han, de 17 años, se casó estratégicamente con el Rey de Wusun, un país nómada geológicamente importante a lo largo de la Ruta de la Seda, que hoy es la cuenca del río Xinjiang Ili en Kazajstán.

Feng Liao, de 14 años, la criada de la princesa Jieyou, la acompañó a Wusun en su viaje nupcial. Ambas eran tan cercanas como hermanas.

 (Image: Edmon2004 via wikimedia CC BY-SA 3.0)
Feng Liao, de 14 años, la sirvienta de la princesa Jieyou, la acompañó a Wusun, que hoy es la cuenca del río Xinjiang Ili en Kazajstán. (Imagen: Edmon2004 a través de wikimedia CC BY-SA 3.0)

Feng Liao era inteligente y con muchas ganas de aprender. Estudió con avidez las políticas de la Corte Han, así como la gente de las regiones occidentales.

En unos pocos años, había dominado su idioma y sus costumbres tradicionales y, a menudo, actuaba como enviada de la princesa.

Feng Liao tuvo visión política y generosidad, y ayudó a lograr la unidad entre el pueblo Han y los diversos grupos minoritarios de la región.

Se le otorgó el honorable título “Madame Feng” y más tarde se casó con un influyente general de Wusun que estaba en buena posición con el Príncipe Wujiutu, beneficiando así a los Han.

Encomendada a resolver una lucha de poder en Wusun

Cuando el rey de Wusun murió, los que estaban en el poder se dividieron en dos facciones: un lado se inclinó para aliarse con Xiongnu y el otro con los Han.

La corte imperial de Han esperaba que el hijo de la princesa Jieyou se convirtiera en el nuevo rey; sin embargo, el príncipe Wujiutu, cuya madre era un Xiongnu, tomó el poder.

Surgieron temores de que Wujiutu permitiría que Wusun se convirtiera en un estado vasallo, lo que provocaría un desastre tanto para Wusun como para los Han.

El Emperador Han ordenó así el despliegue urgente de 15,000 soldados, casi desencadenando una guerra.

Sin embargo, el gobernador de las regiones occidentales aconsejó al emperador que enviara a Feng Liao a hablar con Wujiutu para persuadirlo de aliar su reino con los Han.

Feng fue sola al campamento en la Región del Norte para encontrarse con Wujiutu, quien quería que su madre le enviara un número de tropas de Xiongnu.

(Image via The Epoch Times)
Feng fue sola al campamento en la Región del Norte para encontrarse con Wujiutu. (Imagen: The Epoch Times)

 

“Los Han y Wusun son como una familia. Usar las tropas de Xiongnu causará un motín e ir a la guerra causará que la gente sufra. Los generales también perderán su reputación. Habrán pecado contra Wusun por no poner sus intereses primero”,

le dijo Feng a Wujiutu.

“No me importa formar una alianza con Xiongnu. Todo lo que quiero es ser el Rey. Espero que le aconsejen a la corte Han que me confiera un pequeño título”,

respondió.

Con coraje, inteligencia y dignidad, Feng persuadió con éxito a Wujiutu para que cambiara su rumbo, evitando así la guerra. “Feng Liao arregló el caso” es una frase pasada a través de la historia.

Recorriendo tres veces la Ruta de la Seda 

Al descubrir que Feng había cumplido con éxito su misión, el Emperador Han la convocó de regreso.

Feng regresó a su tierra natal Han, que no había visto en 40 años.

El Emperador la elogió por su lealtad, perspicacia y diplomacia, y la designó como la embajadora oficial a Wusun.

Feng volvió a Wusun con el decreto imperial. Anunciando el deseo de la Corte Han de otorgarle a Wujiutu el título de “Pequeño Rey de Wusun”, mientras que el hermano del difunto rey tomaría el título de “Gran Rey de Wusun”.

En el 51 a. C., el rey de Wusun murió y su hijo, Xingmi, el nieto de la princesa Jieyou, tomo el poder.

La princesa había cumplido 70 años y había regresado a su tierra natal en Chang’an, junto con Feng.

Bajo el nuevo rey, Wusun estaba en crisis. El rey Xingmi tenía un carácter débil y gobernó el reino sin piedad. Feng, que todavía tenía a Wusun en su corazón, pidió regresar para ayudar al joven sucesor.

El Emperador Han envió un equipo de 100 soldados para escoltar a Feng, que estaba en su vejez. Era la tercera vez que Feng regresaba a Wusun.

Ella negoció para que todas las tribus Wusun se unieran y enseñó las políticas de la Corte Han a Xingmi, así como la forma de gobernar el Reino.

Xingmi ganó sabiduría, lo que le permitió a Wusun volverse próspero nuevamente. La gente vivió en armonía, y la relación entre los Han y Wusun se mantuvo positiva.

La heroica historia de Feng Liao de mantener la paz en la frontera se ha transmitido a través de los siglos y es recordada hasta el día de hoy.

(Image via The Epoch Times)
La heroica historia de Feng Liao se ha transmitido a través de los siglos y es recordada hasta el día de hoy. (Imagen: The Epoch Times)

Traducido por Chua BC y editado por Emiko Kingswell

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