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Abogado en derechos humanos tratado como un criminal

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Por Kan Zhong Guo staff

Un hombre ciego es un héroe para el pueblo chino

Chen Guangcheng y el embajadior de E.U. Gary Locke

El régimen chino ha cruzado una vez más la línea de lo apropiado para un  gobierno tratando a sus propios ciudadanos, en este caso, un hombre ciego y su familia, de un modo extremadamente implacable. Este hombre no es un criminal, ni es un funcionario corrupto, aún así ha experimentado intimidación, palizas, cárcel y arresto domiciliario ilegal.

Este hombre desarmado solo quería proteger los derechos básicos de las mujeres a evitar el aborto forzado, por esta razón estuvo bajo fuerte custodia policial las 24 horas del día. ¿Cuán peligroso puede ser este hombre? ¿Cuánto daño puede hacerle al país? Su trabajo era por los derechos de otros a tener hijos, pero su propia seguridad en China se encontraba amenazada.

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Esta es una historia simple pero triste.

Chen Guangcheng, ha sido ciego desde la infancia, es un abogado autodidacta. Se convirtió en un defensor acérrimo de los pobres y los discapacitados y atrajo la atención cuando expuso los abusos de la política de un solo hijo de China, destapando la brutalidad de los funcionarios de bajo rango que llevaban a cabo abortos forzados y esterilizaciones a miles de mujeres chinas pobres. Inicialmente, Beijing oyó su caso e incluso arrestó a algunos de los infractores, pero según Chen, las acciones de Beijing equivalieron a muy poco. A medida que su perfil internacional se fue elevando y redoblaba su compromiso para dar voz a la gente, las autoridades chinas se volvieron contra él.

En el 2006, el gobierno chino envió a Chen a prisión con cargos de “interrumpir el tráfico y dañar la propiedad”, cargos que Chen negó. Después de ser liberado de prisión cuatro años después, él y su familia fueron puestos bajo arresto domiciliario. Grupos en derechos humanos dicen que durante este tiempo soportaron golpizas diarias y una dieta cercana a la inanición.

El 29 de abril, al amparo de la noche, Chen escaló el muro que había sido construido alrededor de su casa. Su ceguera implicó una ventaja en la oscuridad por sobre el personal de seguridad que lo vigilaba constantemente.

Una vez al otro lado del muro, una red de activistas lo ayudaron. Una de ellas, He Peirong, le condujo 483 kilómetros hasta la Embajada de Estados Unidos en Beijing. Ella se encuentra ahora arrestada. Tras conocerse su huida, la mujer de Chen informó de que había sido atada a una silla, golpeada e interrogada por los guardias chinos.

Chen, abandonó la embajada el 2 de mayo, en medio de la presión de las autoridades chinas, quienes lo obligaban a dejar la embajada de inmediato, bajo amenazas contra su familia. Al mismo tiempo, se negoció un acuerdo por el cual se le permitiría quedarse a estudiar en China.

Aquel primer acuerdo comenzó a lucir menos y menos atractivo cuando Chen estuvo en el hospital. Los oficiales de seguridad, dirigidos en última instancia por el jefe de Seguridad Nacional, Zhou Yongkang, aislaron a Chen, golpearon a los amigos y colegas que intentaron visitarlo y continuaron persiguiendo a los miembros de su familia.

Cuando Chen finalmente expresó su deseo de irse de China, el profesor de la Universidad de Nueva York, Jerome Cohen, experto en Derecho de China, ingenió una idea para salvar a ambos países, China y EE.UU., de una embarazosa situación diplomática: invitarlo a estudiar en los EE.UU. El 4 de mayo, los diplomáticos chinos indicaron que Chen podía salir de China, un proceso que se completó rápidamente, el 19 de mayo.

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