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Antiguas enseñanzas sobre cómo enfrentar tus errores

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Actualmente, hay numerosos psicólogos y especialistas que proponen varios métodos para corregir los errores que cometemos en nuestra vida.

Si bien algunas de estas sugerencias pueden ser útiles, otras pueden ser totalmente inútiles. Sin embargo, no debes limitarte solamente a las soluciones modernas.

La sabiduría de las civilizaciones antiguas, también podría ser capaz de guiarte en tales aspectos.

China

El gran filósofo chino Confucio dijo:

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“Si sabes que cometiste un error y no lo corriges, eso es realmente un error”.

Su visión da en el clavo. Después de todo, como seres humanos somos propensos a cometer errores de vez en cuando. Es una parte normal de la vida.

Sin embargo, si una persona sigue cometiendo esos mismos errores una y otra vez sin llegar a corregirlos, eso suele ser un signo de terquedad y de falta de voluntad para cambiar, aunque dicho comportamiento sigue arruinando a esa persona.

Entonces, ¿qué hacemos con nuestros errores? Aprendamos de Taizhong, emperador de la Dinastía Tang conocido por corregir sus errores tan pronto como los descubría.

Aprende del Emperador Taizhong de la Dinastía Tang y corrige tus errores tan pronto como los reconozcas. (Imagen: via pixabay / CC0 1.0)

Taizhong solía decir:

“Si tomas a un ser humano como un espejo, aprenderás a perder y a ganar”.

Lo que esto significa es que debes tomar el comportamiento y las palabras de otras personas como referencia para comparar con las tuyas para que puedas identificar si estás haciendo algo bien o mal.

Si las ideas de otras personas no son dignas, descártalas. Pero si encuentras las ideas de otros viables, acéptalas de todo corazón y ponlas en práctica en tu vida.

Lu Jiuyuan, un pensador de la Dinastía Song, aconseja a la gente que nunca esconda sus errores cuando los vea. En cambio, deben corregirlos sin miedo.

Yan Yuan de la Dinastía Qing recuerda a la gente que el mismo concepto de mejorar el carácter de uno, implica corregir sus errores.

Como tal, una persona que no está dispuesta a reconocer y a corregir sus errores, es alguien que está condenado a vivir con su carácter defectuoso y con las consecuencias que esto conlleva.

Grecia

A veces, la gente comete errores por tener nociones preconcebidas. La historia mitológica griega sobre Procrustes, nos advierte sobre este mismo problema.

Procrustes era una persona que vivía entre Eleusis y Atenas. Cuando se encontraba con algún viajero, Procrustes lo invitaba a pasar, proporcionándole comida y refugio.

Sin embargo, si encontraba que el viajero era demasiado pequeño para el tamaño de su cama, Procrustes tomaba un martillo y le rompía las piernas al viajero, hasta estirarlas para que coincidieran con el largo de la cama.

¿Y si el viajero tenía las piernas más largas que la cama? Procrustes amputaría la longitud “extra”. Ya sea que el viajero fuese bajo o alto, inevitablemente terminaría muerto al entrar a la casa de Procrustes.

En la mitología griega, Procrustes insistía en que los viajeros que disfrutaran de su hospitalidad, debían tener el tamaño exacto de su cama. (Imagen: via pixabay / CC0 1.0)

Muchos de nosotros somos como Procrustes, cometiendo errores al tratar de encajar las cosas de acuerdo a nuestras ideas.

Así que si alguna vez te preguntas por qué algo está mal, da un paso atrás y piensa si lo estás viendo con nociones preconcebidas.

Si es así, elimina las nociones y evalúa un asunto tal como es. ¡Tal vez descubras que el problema puede que ni siquiera exista!

India

Y, ¿qué haces cuando cometes un grave error y estás moralmente preocupado por él?

Los textos hindúes mencionan un concepto llamado “Prayascitta“, que se traduce al inglés como penitencia. La mayoría de los textos destacados se centran en la intención y el pensamiento detrás del error, ya sea intencional o no.

Si tu mente está preocupada por el error cometido, los textos mencionan varias formas de expiarlo, entre ellos:

  • Hacer donación a los pobres y necesitados,
  • Ir en una peregrinación a lugares sagrados,
  • Vivir una vida ascética durante algún tiempo para que tus sentidos estén bajo control, y así sucesivamente.

Después de hacer estas actividades, no sólo te sentirás aliviado, sino que también estarás más alerta para no volver a cometer errores tan graves.

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