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China, China Hoy

El dinero no puede comprar noticias en los Estados Unidos

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Autor  Cao Changqing

Traducido por Yi Ming

Es una historia diferente en China.

Nicholas Kristof y su esposa Wu Jiefang

Los periódicos en China son totalmente diferentes de los de los Estados Unidos. Estrictamente hablando, no pueden compararse. En los Estados Unidos, un periódico tiene que ver con la publicación, impresión y entrega de la información, en China, se hace lo mismo, pero carece de independencia, veracidad, objetividad y equilibrio. El gobierno de los EEUU no es dueño de ningún periódico y todos los periódicos son empresas privadas. Sin embargo, el gobierno chino es dueño de todos los periódicos para cumplir su propósito de propaganda.

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La diferencia en el sistema de información puede tener algo que ver con el concepto de ser un reportero. En China, es muy común que les paguen a los reporteros para escribir noticias al estilo de una publicidad. Uno puede comprar todo un diseño de página. Como resultado, la prensa está pensada para monitorear al gobierno y denunciar los escándalos sin embargo, eso también se convierte en una parte de la corrupción y  escándalo.

En los Estados Unidos, los periodistas están obligados a seguir una estricta ética profesional y son bastante disciplinados. En primer lugar, no deben intercambiar noticias a cambio de dinero; en segundo lugar, no pagan por las noticias, por supuesto, que esto no incluye una variedad de medios sensacionalistas.

“Cambiando noticias por dinero” fue mencionado por primera vez en el libro El Despertar de China, escrito por el periodista del New York Times con base en Beijing, Nicholas Kristof y su esposa Wu Jiefang (Sheryl WuDunn)

Un técnico militar chino de alto rango se encontró con el Sr. Kristof en Beijing. Le dijo que tenía información confidencial sobre la Marina China e intento vendérsela ya que  sus hijos necesitaban dinero para ir a la universidad. Kristof le contesto que como periodista, él realmente quería la información, pero no podía pagar por ella. De acuerdo con los principios del periodismo, la información que proviene de una entrevista es noticia, pero si tienes que pagar por ello, se llama espionaje. No sólo cambia la naturaleza de la información, sino también el rol que representa el reportero.

Más tarde, el hombre Chino le pidió al Sr. Kristof que lo ayudara a ponerse en contacto con el agregado militar de la embajada de Estados Unidos. El Sr. Kristof se negó a  hacerlo ya que eso es considerado ilegal. Él estrictamente se  apego a la ética profesional de corresponsales de prensa, comunicando solamente  la información que  oía y veía, y negándose a ser un intermediario.

El Sr. Kristof también escribió que una vez un campesino pidió  dinero prestado para comprar su boleto del tren y así poder ir a verlo a Beijing. El hombre le proporciono información privilegiada sobre la fabricación local de medicamentos falsificados. Para un corresponsal estadounidense, un boleto del tren es muy poco dinero. El Sr. Kristof dudo un par de veces, pero no le  ofreció dinero al campesino. Al final,  su esposa, Wu Jiefang se sintió tan mal con el campesino que le dio toda la fruta y galletas que tenía en su casa.

Como corresponsales de noticias, el Sr. Kristof y Wu Jiefang están muy claros con respecto a las funciones y reglamentos de los reporteros. Ellos se apegan a estos reglamentos seriamente y jamás dan un paso más allá de estos lineamientos. Por lo tanto, si la otra parte quiere pagarles y de esa manera  influenciar en la “noticia”, ¿cómo reaccionarían los corresponsales de Estados Unidos?

La historia de Jiang Jing-Kuan, editor de la revista Times es un ejemplo típico. Jiang, es el más antiguo editor chino de la revista. Él fue a estudiar a los Estados Unidos hace unas décadas siendo originario de Taiwán, desde hace 40 años trabaja para la revista Time. Una vez, cuando lo visite en el departamento editorial, me comentó acerca de un incidente extraño que le paso en relación a una invitación de China que fue cancelada.

El Sr. Jiang había recibido una invitación de Beijing para visitar China con todos los gastos pagados. Estaba muy emocionado y le pidió permiso al director de la revista. Su director le dijo que podía ir, pero todos los gastos deberían ser pagados por la revista Time.

Jiang pensó que era una magnífica noticia y China podría ahorrarse algo de dinero. Después de que él le comunicó eso a los chinos, le cancelaron la invitación. “Si usted no nos permite pagar por su viaje, entonces no lo invitamos”. Esto dejo al Señor Jiang muy sorprendido.

Más tarde, analizaron la situación y creyeron que había intenciones ocultas detrás de la invitación de China. Parece que los chinos quieren influir en los corresponsales occidentales a través de una “diversión gratuita” y a cambio esperan que los periodistas  informen solo acerca de las buenas noticias, pero no de las malas. Si esto le sucediera a un periódico chino, el resultado sería totalmente diferente. En Nueva York, un editor en jefe de un periódico en idioma chino recibió una invitación para viajar a China de manera gratuita. Después de haber disfrutado de la hospitalidad, el editor en jefe realmente cambió de opinión. Por ejemplo, cuando tomaba alcohol solía criticar al Partido Comunista Chino, pero después de ese viaje, en lugar de criticar defendía a las autoridades de Beijing.

 Al adherirse a los principios y caminar un trayecto profesional. Los reporteros de norteamérica disfrutan de dos ventajas muy importantes -un sistema que protege la libertad de expresión y también la posibilidad de hablar desde un medio de  comunicación privado. Los medios de comunicación, con sus propios recursos financieros, contratan buenos reporteros para conseguir información valiosa. Estas dos condiciones, no existen en China, y son ilusiones aún a para los reporteros en Taiwán.

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