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China, China Antigua

El hombre que deja sus pertenencias, gana Buena Fortuna

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Traducido por: Xianghai

 

Dragón de oro (besar bears/Flickr)
Dragón de oro (besar bears/Flickr)

 

Durante el período Guangxu de la dinastía Qing, hubo un famoso adivino llamado Chen Qi, quién vivió en Hangzhou. Su observación de la fisonomía fue tan eficaz que la gente le dio el apodo de “Qi – ojos de fantasma”.

Un día, un hombre de negocios muy rico llamado Er Xue proveniente de Hangzhou, invitó a dos de sus amigos para que les adivinaran su suerte. El adivino era “Qi-ojos de fantasma” quién le dijo a uno de los amigos de Er Xue: “¡Va a ser promovido en el otoño“, y continuó con el otro amigo: “En un mes, recibirá una fortuna!“. Er Xue quedó muy sorprendido por los comentarios, sin embargo llego su turno y el adivino le dijo: Su rostro se ve tan oscuro como el barro – me temo que no se podrá escapar de la muerte dentro de los próximos 50 días – ¡usted vivirá hasta el Festival de Otoño!

El primero de los amigos de Er Xue era un secretario de la oficina del gobierno. Un día, mientras caminaba por el bosque, se enteró de que el gobernador estaba por los alrededores cazando, por lo que se detuvo a mirar a su alrededor. De pronto vio un oso grizzly persiguiendo a un hombre. Con el fin de salvar al hombre, cogió un palo tendido al borde del camino y se fue directo a detener al oso grizzly. A la par, varios soldados aparecieron y estos le ayudaron a matar al oso. Fue entonces que se dio cuenta de que la persona que el oso había estado persiguiendo era el gobernador. Después del incidente y con el fin de dar las gracias al hombre quién acudió en su auxilio, el gobernador garantizó que este sería ascendido a magistrado del condado.

El segundo amigo de Er Xue era un erudito. Cuando su abuelo fue desahuciado. A sus descendientes, quienes vivían lejos, se les pidió que prepararan su funeral. El abuelo le dijo a su familia: “aquel que venga primero a casa, le serán entregados 5,000 liang (250 kg) de oro, el cual se encuentra enterrado en el patio trasero. “El deseo del erudito por honrar a su padre era muy fuerte, así que esa noche se apresuró a regresar a casa. Cuando llegó, su abuelo no había muerto aún y este inmediatamente le dio 5,000 liang de oro al erudito (su nieto).

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Palillos chinos de la fortuna, también conocidos como Kau Cim, utilizados para la adivinación. (Roundedbygravity / Flickr)
Palillos chinos de la fortuna, también conocidos como Kau Cim, utilizados para la adivinación. (Roundedbygravity / Flickr)

Después de ver cómo la adivinación a sus dos amigos se había hecho realidad, Er Xue pensó que era poco probable que pudiera escapar de la mala suerte que se le había predicho. Así que sacó su dinero para hacer muchas obras de caridad: la construcción de puentes, ofrecer ataúdes y medicinas a los pobres, etc. Como su muerte llegaría tarde o temprano, pensó que no había nada de qué preocuparse o sentirse inquieto a su alrededor.

Un día, Er Xue caminó hasta el río Qiantang, donde vio a una persona que parecía querer saltar al río para quitarse la vida. De inmediato se acercó al hombre y le abrazó, preguntando la razón por la que quería suicidarse. El hombre respondió que se llamaba Rui Hu y era de Yangzhou y que había tomado el dinero de varios de sus hermanos en Hangzhou para comprar bienes, pero esa noche un huracán provocó el hundimiento de su barco. Aunque su vida se salvó, no se atrevía a volver a casa y quería morir arrojándose al río. Después de escuchar la historia, Er Xue amablemente le consoló y le dio 2,500 liang (125 kg) de plata. Rui Hu le agradeció y preguntó por el nombre de Xue para pagarle su plata más adelante, pero Er Xue no se lo dio. Un día, a mediados de mes durante el Festival del Otoño, Er Xue paseaba por la calle y se encontró con Qi el adivino “ojos de fantasma”. El adivino le dijo sorprendentemente a Xue que el color de barro en su cara desapareció por lo que su destino había cambiado. Sin duda, esto significaba que él había hecho algunas buenas acciones, por lo que viviría más. En ese momento, Er Xue entendió que aquel principio:

haciendo obras buenas, se puede obtener la longevidad

Era una verdad. Xue le sonrió al adivino y le explicó lo que había pasado desde que se vieron por última vez. Luego Xue agradeció al adivino por sus consejos.

A partir de ese momento, Er Xue de una forma sincera realizó buenas obras y vivió hasta una edad madura, 90 años, por lo que murió viejo.

Leyenda de una “galleta de la fortuna” (Danielle Scott/Flickr)
Leyenda de una “galleta de la fortuna” (Danielle Scott/Flickr)

Fuente: http://www.secretchina.com/news/13/01/28/484389p.html

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