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El poder curativo de la música clásica

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“Mozart te hace creer en Dios porque no puede ser por casualidad que tal fenómeno llegue a este mundo y deje un número tan ilimitado de obras maestras sin parangón”. — Georg Solti

Fue en el verano anterior a mi tercer año, mientras visitaba a mi familia en Morgantown, West Virginia, que mi tía Verónica se sentó a tocar el piano. Ni siquiera sabía que ella podía tocar, ¡pero vaya si pudo hacerlo!.

Quedé enganchado desde el primer momento que lo escuché.

Cuando volví a casa, le dije a mi madre que tenía que aprender a tocar el piano. Era algo que me sentía impulsado a hacer, aunque ni siquiera teníamos un piano en ese momento.

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Así comenzó mi viaje al mundo de la música clásica.

Conmueve el alma…

¿Qué es lo que hace que la música clásica resuene tanto con nosotros, que nos mueve de una manera que ninguna otra música tiene el poder de hacer?

En el sitio web Mi Historia, Vardinistar dice:

“La música clásica toca el corazón y el alma de un humano, lo hace mejor, le da ideas y paz. ¿Por qué a las iglesias les gusta tanto la música clásica? Porque ayuda a encontrar una conexión con Dios. No sin razón, la gente dice que la música clásica es divina”.

Concuerda con lo que los antiguos sabían que era verdad, que “la música clásica puede curar tu alma y tu mente porque tu cuerpo reacciona a sus vibraciones, al ritmo, al tempo”.

¿Qué es lo que hace que la música clásica resuene tanto con nosotros, que nos mueva de una manera que ninguna otra música tiene el poder de hacer? (Imagen: pixabay / CC0 1.0)

Los antiguos puntos de vista sobre la música

Las culturas antiguas eran muy conscientes de las habilidades curativas de la música.

Gao Yuan, compositor de la Orquesta Sinfónica de Shen Yun, explica la importancia de la música en la antigua China.

“Nuestros antepasados creían que la música tiene el poder de armonizar el alma de una persona en formas que la medicina no podía.

En la antigua China, uno de los primeros propósitos de la música fue la curación. El ideograma chino, o caracter para medicina, en realidad viene del caracter para música”.

Curiosamente, este caracter también está relacionado con la palabra felicidad. Dimitrios Dermentzioglou, en el sitio Uplifters, explica cómo se relacionan las dos.

“La medicina se caracteriza por la amargura, pero un paciente puede recuperar su salud y felicidad sólo después de sufrir su amargura”.

Señala que el Emperador Amarillo, conocido como el antepasado del pueblo chino, desarrolló una profunda comprensión del poder de la música después de ser inspirado por un hada divina, en un sueño nada menos, a utilizar tambores para derrotar a sus enemigos en batalla.

El Emperador Amarillo desarrolló una profunda comprensión del poder de la música. (Imagen: wikimedia / CC0 1.0)

Gao dice que fue durante el gobierno del Emperador Amarillo que “la gente descubrió la relación entre la escala pentatónica, los cinco elementos, y los cinco [órganos] internos y los cinco órganos sensoriales del cuerpo humano”.

Señala que la música también se utilizó para influir en el comportamiento de una persona.

“Durante la época de Confucio, los eruditos usaban las propiedades calmantes de la música para mejorar y fortalecer el carácter y la conducta de la gente”.

La medicina moderna está re descubriendo los muchos beneficios para la salud de la música y, en particular, los de la música clásica.

La medicina y la música modernas

Hoy en día, varias instituciones médicas prominentes incorporan la música en sus planes de tratamiento.

Por ejemplo, el Centro de Música y Medicina del Hospital The Johns Hopkins ha formado un grupo coral llamado ParkiSonics, en el que los participantes con la enfermedad de Parkinson demuestran una mejora tanto en el movimiento como en la expresión vocal, que a menudo se ven perjudicados en el Parkinson.

“Es fascinante y poderoso pensar que la música, algo que ha estado flotando en nuestro medio ambiente desde siempre – que esta actividad humana natural y omnipresente tiene un beneficio demostrable como tratamiento”,

dice Sarah Hoover, co-directora del centro, en el sitio web del centro.

Claudius Conrad, M.D., Ph.D., del Centro Oncológico MD Anderson, es pianista y cirujano y cree en el poder curativo de la música.

Él publica en la página web del centro:

“En la Edad Media, las recetas populares implicaban combinaciones musicales específicas. El ejemplo que ofrece implica alternar entre tocar la flauta y el arpa para aliviar la gota”.

Durante su beca en medicina de la UCI, Conrad realizó un estudio sobre sus pacientes y encontró un nuevo camino de estrés que media la relajación musical. Descubrió que algunos pacientes de cuidados intensivos podían evitar los sedantes al escuchar música clásica.

Los efectos medicinales de la música clásica, han sido estudiados por los investigadores para comprender mejor su potencial de curación.

Disminución de la presión arterial y la frecuencia cardíaca

Hay varios estudios que muestran que la música clásica puede disminuir tanto la presión arterial como el ritmo cardíaco.

Un estudio en el British Journal of Health Psychology comparó los efectos de la música clásica, el pop y el jazz.

Demostró que “los participantes que escuchaban música clásica tenían niveles de presión arterial sistólica post-tarea significativamente más bajos que los participantes que no escuchaban música”.

Otros estilos musicales no produjeron una recuperación significativamente mejor que el silencio.

Un estudio realizado en 2015 por el profesor Peter Sleight de la Universidad de Oxford encontró que escuchar piezas más lentas de Verdi, la novena sinfonía de Beethoven, así como de Puccini, disminuyó significativamente la presión arterial, confirmando otros hallazgos.

En otro estudio, Hans-Joachim Trappe y Gabriele Voit demostraron que la música de Mozart y Strauss no sólo redujo notablemente los ritmos cardíacos de los sujetos, sino también su presión arterial en casi cinco puntos sistólicos, lo que es mejor que algunos medicamentos.

En comparación, la música de ABBA no mostró ninguna mejora. La Sinfonía No. 40 en sol menor de Mozart demostró el efecto más fuerte.

Hay varios estudios que muestran que la música clásica puede disminuir tanto la presión arterial como el ritmo cardíaco. (Imagen: pixabay / CC0 1.0)

Un estudio de Itao, Komazawa y Kobayashi en Scientific Research Publishing reveló que la música clásica mejoró la variabilidad del ritmo cardíaco, indicando una menor actividad del sistema nervioso autónomo, y por lo tanto, menores niveles de estrés.

La música clásica también aumentó el flujo sanguíneo, así como la temperatura de la superficie corporal, ambos signos de un estado de relajación.

Mejora el estado de ánimo, la memoria y más…

Entonces, ¿Qué más puede hacer la música clásica por tu salud?

Los estudios demuestran que la música clásica puede ayudar no sólo a aliviar el estrés y la ansiedad, sino que escuchar 50 minutos al día, ha demostrado ser incluso más eficaz que la psicoterapia en el tratamiento de la depresión de grado bajo a medio, según un pequeño estudio publicado en The Arts in Psychotherapy.

Se ha demostrado que la música clásica mejora el estado de alerta y la concentración, lo que conduce a una mayor productividad.

La memoria también mejora cuando se escucha música clásica y algunos estudios incluso muestran beneficios en mejorar la demencia.

Además, se ha demostrado una mejoría en el TDAH, particularmente cuando se escuchan piezas como la “Música acuática” de Handel o los “Conciertos de Brandenburgo” de Bach.

La música clásica ayuda a poner el cerebro en “modo alfa”, mejorando así el enfoque, la concentración y la capacidad de aprendizaje.

Incluso se ha demostrado que regula los genes responsables de la función cerebral, según una investigación de la Universidad de Helsinki.

Se ha demostrado que la música clásica mejora la alerta y la concentración, lo que conduce a una mayor productividad. (Imagen: vía pixabay / CC0 1.0)

Los estudios han demostrado que la música clásica también mejora la calidad del sueño, ayuda a que el paciente se revele a sí mismo (algo útil cuando se habla de eventos traumáticos), e incluso ayuda a disminuir el dolor.

Un estudio en el International Journal of Critical Illness & Injury Science encontró que la música clásica ayuda en la recuperación de los pacientes de la UCI.

El estudio dice:

“El mayor beneficio de la música en la salud y por lo tanto en el paciente de cuidados intensivos se ve en la música clásica y en la música de meditación, mientras que el heavy metal o el tecno son ineficaces o incluso peligrosos.

Este tipo de música es eficaz y puede ser utilizada como una intervención efectiva en pacientes con trastornos cardiovasculares, dolor y medicina de cuidados intensivos”

Deja que la música clásica ilumine tu vida

Parece que hay algo especial en la música clásica.

Mi tía Verónica lo sabía. Desafortunadamente, ella murió el año pasado. Nunca pensé en decirle que ella era la razón por la que había aprendido a tocar el piano clásico.

Cuando mencioné esto en su página conmemorativa, su marido y sus hijos dijeron que le habría gustado saber que había inspirado su mismo amor por la música clásica en mí.

Aunque parezca algo simple, la música clásica puede aportar mucho a nuestras vidas. Incluso los compositores reconocieron que había más en su música de lo que se veía a simple vista.

Como dijo Johann Sebastian Bach:

“Toco las notas tal y como están escritas, pero es Dios quien hace la música”.

Ludwig van Beethoven concordaba, diciendo:

“La música es el lenguaje de Dios”.

Así que, ¿por qué no aprovechar esta fuente de alegría enviada desde los cielos? ¡Puede cambiar tu vida en formas que nunca imaginaste!

Escrito por Tatiana Denning

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