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Humor de la antigua China

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Editado y traducido por Yi Ming

Wu Zixu

Cuentos y bromas

Parte 1  La crisis de Wu Zixu

Wu Zixu era el hijo de un funcionario de alto rango del estado de Chu durante el Período de Primavera y Otoño. Cuando alguien calumnio e implicó a su padre, él trató de escapar al estado de Wu. Así, dejó atrás su vida para asistir al rey de Wu.

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Cuando huyó del estado de Chu para ir a Wu, un funcionario de la frontera lo atrapó para cobrar una gran recompensa.

Wu estaba en serios problemas. El sabía que si no podía superar esta situación, moriria. Suspiró,  se lamentó y dijo: “Usted  probablemente no lo sabe. El rey de Chu me quiere porque piensa que poseo una gran cantidad de tesoros. Ahora bien, si usted me entrega sé que no viviré y le diré al rey de Chu que usted tiene todos mis tesoros. Estoy seguro de que él me recompensará con creces”.

El funcionario lo pensó por un momento y dejó libre a Wu.

En un momento crítico, al enfrentar  la vida y la muerte sin temor, Wu hizo gala de su sabiduría. El no usó la fuerza, él no rogo misericordia y no sobornó al  oficial. El sólo volteo la situación, la codicia del  funcionario por obtener una recompensa por el  temor a implicarse en una conducta erronea. Él resolvió su situación cambiando un problema serio en una situación graciosa.

Parte 2 Obtener un burro

Durante la época de los Tres Reinos, Zhuge Ke y su padre Zhuge Jin sirvieron en el palacio como ministros. Zhuge Ke era un famoso joven erudito y se convirtió en ministro a la edad de veinte años. Zhuge Jin tenía una cara muy larga y delgada como un burro, por lo que muchos funcionarios en el palacio a menudo se burlaban de él.

En una ocasión, el rey de Wu dio un gran banquete para todos los ministros. De repente, le pidió a alguien que trajera un burro pequeño y encantador. En la cara del burro había un pedazo de papel con el nombre “Zhuge Jin”. Lo que provocó la carcajada de todos.

Zhuge Ke (el hijo) le preguntó al rey si tenía una pluma para agregar más palabras. El rey estuvo de acuerdo. Zhuge Ke inmediatamente añadió algo sobre el papel que decia: “el burro de Zhuge Jin”.

El rey estaba muy contento, así como todo el mundo. Esto sumo mucha alegría al evento. Finalmente Zhuge Jin terminó llevándose al pequeño y encantador burro a casa . La broma del rey para entretener a todos los ministros se hizo más colorida a causa del ingenio de Zhuge Ke.

Parte 3 ¿A qué le teme el  ratón?

Una vez, un magistrado pintó un tigre y lo colgó en la pared. Un sirviente se acercó y lo miró. A pesar de que la pintura no se parecía a un tigre, porque él era bueno en la adulación, le dijo al juez que el tigre miraba ferozmente. El magistrado lo recompensó.

El segundo sirviente fue honesto y dijo que parecía un gato. Por lo que fue reprendido.

El tercer sirviente dijo: “Señor, tengo miedo de decirle”.

“¿A que le temes ? A usted, señor”.

“¿Y yo a que le debo temer? A un gran lobo, señor”.

“¿A qué le teme un gran lobo? A un gran elefante”.

“¿Y a qué le teme un gran elefante? A un ratón”.

“¿A qué le teme un ratón?”

“Un ratón le tiene miedo a lo que hay en su pintura, ¡señor!”

Parte 4 El matrimonio de la princesa Wen Cheng

El rey tibetano Songtsan (617 hasta 650 A.C.) era joven y capaz. El fue muy bien educado. Conquistó a muchos grupos aledaños y estableció una buena relación con el emperador de la dinastía Tang. En el año 640 A.C., envió a su Primer Ministro Gar con preciosos regalos para el emperador para pedir la mano de la princesa Wen Cheng en matrimonio.

El emperador Tang Tai Zhong aprobó su matrimonio. Desde que la relación diplomática se inició, el Rey Tibetano había pedido casarse con la princesa en cuatro ocasiones. Finalmente el matrimonio fue arreglado.

Sin embargo, en la leyenda popular, la historia fue un poco más interesante y romántica.

La princesa Wen Cheng, no sólo era hermosa sino también muy inteligente.

De acuerdo a la leyenda, ella envió un mensaje a todos sus pretendientes. Les dijo que sólo se casaría con aquel que realizará una pregunta que ella no pudiera responder. Muchos pretendientes se acercaron y le hicieron todo tipo de preguntas, pero la princesa Wen Cheng respondió a todas ellas, una por una.

Cuando Songtsan se acercó a la princesa, le dijo; “Su Alteza, ¿qué tipo de preguntas le debería hacer a fin de que usted se convierta en mi esposa?”.

Hay millones de preguntas bajo el sol, pero el Rey Tibetano no preguntó acerca de la astrología, ni de historia o cultura. Él puso el dedo en la llaga y se acercó con una sola pregunta. Fue absolutamente ingenioso. Fue educado y cortés, e hizo que la otra parte… se quedara sin palabras.

La Princesa Wen Cheng, no tuvo más opción que casarse con Songtsan.

Fuentes del material: Todas las historias vienen de distintos sitios web.

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