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China Antigua, Esperanza

Intervención Divina, para un buen accionar

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En la antigua China, había un médico con el apellido Hao. El Dr. Hao tenía excelentes habilidades médicas y además era humilde.

Era muy popular y muy respetado. Un día, salvó la vida de un paciente de una familia que estaba a mas de 48 kms de distancia de su hogar.

Mientras caminaba hacia su casa, el sol se ponía y el camino estaba oscuro. No sabía que estaba a punto de experimentar una intervención divina.

Hao no pudo evitar sentir un poco de miedo. Cogió un palo de madera para defenderse en caso de ser necesario.

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En ese momento a pocos pasos, hubo un repentino aullido en la noche oscura. Hao gritó:

“¿Quién es?”

Entonces, cuatro hombres surgieron de la oscuridad. Sus rostros estaban embadurnados de ceniza negra, y las varas de hierro que llevaban en las manos mostraban un reflejo escalofriante.

Al darse cuenta de que eran ladrones, Hao suplicó:

“Soy un médico que cuida y trata a los pacientes. ¿Pueden dejarme ir, por favor?”.

Pero los cuatro hombres rechazaron su petición. Registraron y saquearon todas las pertenencias de valor de Hao y le advirtieron:

“Vete. No dejes que te volvamos a ver”.

Salvando a un niño de dos lobos

Hao sobrevivió y huyó despavorido.

Mientras corría, oyó el llanto de un niño. Hao murmuró para sí mismo:

“Oh, qué es lo que me pasa. Los problemas nunca vienen solos. No debería molestarme con esto, sólo déjalo pasar y márchate inmediatamente; cuantos menos problemas, mejor”.

Pero cuanto más avanzaba, más fuerte era el llanto del niño.

Hao ya no podía mover las piernas. Pensó para sí mismo: “Soy un médico que ayuda y salva a la gente. ¿Cómo podría dejar a alguien en apuros?”. Así que siguió el llanto para encontrar de donde provenía.

Cuando Hao llegó al lugar, encontró a dos lobos merodeando a un niño. Hao prendió rápidamente fuego a unas hierbas secas para ahuyentar a los temibles animales.

Siguiendo las instrucciones del niño, Hao lo llevó a casa sano y salvo.

A pair of wolves in the forest.
Cuando Hao llegó al lugar, encontró a dos lobos merodeando a un niño. (Imagen: vía pixabay / CC0 1.0)

Cuando llegaron a la casa del niño, la madre de éste sollozaba. Se alegró mucho al ver que su hijo había vuelto ileso. Explicó:

“Mi marido se fue de casa para jugar hace casi medio mes.

Recientemente, la enfermedad de la “fiebre de la montaña” se ha extendido por la región, y el niño se infectó. Su tío me exigió que abandonara al niño para evitar que otros niños se infectaran, y lo dejó en el bosque”.

Despúes de conocer sobre la enfermedad, Hao dijo que podía curarla. Consoló a la madre del niño y le recetó las medicinas adecuadas.

Casualmente, la mujer tenía en casa las hierbas necesarias, mientras preparaba las hierbas en la estufa, le ofreció a Hao una copa de vino.

En ese momento, la puerta se abrió de una patada con un fuerte golpe, y un hombre con los ojos inyectados en sangre irrumpió en la casa.

Agarró a Hao por el cuello y lo acusó:

“¡Bastardo! ¿Te atreves a seducir a mi mujer en mitad de la noche?”.

Mientras el marido de la mujer estrangulaba el cuello de Hao, la esposa intentó explicarse, pero fue empujada al suelo.

El encuentro con el asaltante y un ladrón

Mientras los dos hombres forcejeaban, otro hombre saltó desde la viga de la casa, señaló al marido y le preguntó:

“¿Qué clase de hombre eres? No puedo soportarlo más”.

El marido se sobresaltó y preguntó:

“¿Quién eres?”

El hombre respondió:

“Soy un ladrón. Puedes golpearme o llevarme a las autoridades, pero quiero ser justo con este hombre”.

Resultó que este ladrón estaba buscando una oportunidad para robar en la casa y vio que sólo había una mujer allí, así que se coló y se escondió en el tejado para esperar el momento adecuado para robar.

Mientras esperaba, escuchó la conversación entre la mujer y el médico, y se emocionó hasta las lágrimas por el desinterés de Hao.

Al compararse con el amable médico, el ladrón se sintió avergonzado y decidió desenmascararse.

Después de escuchar la explicación del ladrón, el marido miró de cerca la cara de Hao con una lámpara y gritó: “¡Madre mía!”.

A continuación, se arrodilló en el suelo frente a Hao:

“Tu amabilidad ha salvado varias vidas. ¿Recuerdas quién soy?”

Pero Hao no pudo reconocer al hombre que tenía delante.

Roof beams inside a brick building.
Un ladrón se había escondido en las vigas del tejado, esperando para robar la casa. (Imagen: Garchy vía wikimedia / CC BY 3.0)

El marido continuó:

“Déjame decirte. Soy uno de los ladrones que te robaron antes en las montañas. Aquí tienes todo el dinero que te quité.

Te lo devuelvo todo. Eres el salvador de mi familia.

Te ruego que pases la noche con nosotros. Si no lo haces, prefiero matarme delante de ti o que me denuncies a las autoridades “.

Hao se sintió obligado a quedarse.

Esa noche, los tres hombres bebieron y se desahogaron entre ellos.

Hao confesó que se resistió a salvar al niño cuando lo oyó llorar por primera vez. Al amanecer, el marido y el ladrón insistieron en acompañar a Hao a casa.

Ambos hombres exclamaron:

“No sólo has salvado al niño, sino que también has curado la conciencia de ambos. Vamos a llevarte a casa sano y salvo”.

Hao no pudo rechazar su hospitalidad, así que los tres hombres se dirigieron juntos a la casa de Hao.

Lo que se siembra se recoge

Al acercarse a la aldea de la familia de Hao, los tres hombres sintieron una ráfaga de viento. Llevaba un olor a quemado, y encontraron la aldea en ruinas con cadáveres por todas partes.

Hao pronunció:

“No es bueno”…

y luego se desmayó.

Sus compañeros intentaron desesperadamente despertarlo. Cuando Hao se recuperó, buscaron a su mujer y a sus hijos por toda la aldea, pero no tuvieron éxito.

Pensaron que los bandidos habían matado a todos los aldeanos durante la noche.

A fire with lots of smoke in front of an ancient building.
Al parecer, la mujer y los hijos del médico perecieron con los demás habitantes del pueblo en el incendio. (Imagen: vía pixabay / CC0 1.0)

En ese momento, la voz de un niño irrumpió en el aire:

“¡Papá!”

Hao giró la cabeza y vio que su cuñado mayor se dirigía hacia él con dos burros que llevaban a su mujer e hijos.

Resultó que la esposa de Hao se había enfadado mucho la noche anterior cuando Hao no volvió a casa. Ella pensó que él debía estar comiendo, bebiendo y divirtiéndose con sus amigos. Así que se llevó a los niños a casa de sus padres.

Sus padres fueron muy comprensivos y la convencieron de que volviera a casa al día siguiente para que su yerno no tuviera que preocuparse por la desaparición de su mujer y sus hijos.

Al amanecer, su hermano mayor la acompañó a casa. Al llegar a la aldea, se enteraron de que los bandidos habían masacrado a toda la aldea excepto a la familia de Hao.

La secuencia de los acontecimientos dejó a todos atónitos.

Si Hao no hubiera salvado al niño la noche anterior y hubiera regresado a casa, toda la familia habría sido asesinada por los bandidos.

Si después de que Hao llevara al niño a casa, el padre le hubiera entendido y le hubiera dejado volver a casa de inmediato, podría haberse encontrado con los bandidos.

Al recordar todos los acontecimientos, Hao se dio cuenta de que había sido un caso de intervención divina. Suspiró:

“La voluntad del Cielo. Verdaderamente la voluntad del Cielo”.

Pero sus compañeros dijeron:

“¿Qué quieres decir con” la voluntad del cielo “?. Se llama: “lo que se siembra se cosecha”.

Dr. Hao, su amabilidad está siendo recompensada. Como decía un anciano: “Si haces buenas acciones todo el tiempo, ¡no tienes que preocuparte por tu futuro!”.

 

 

Es una autora especializada en mitos e historias culturales, en donde resalta la importancia de los valores en nuestra vida.

 


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