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Salud y Belleza, Vida

La felicidad y nuestro encuentro interior 

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Por Alejandra Juárez

Convivimos diariamente en la era de la inmediatez, en donde buscamos la famosa “salida rápida” a nuestro problemas y al sin-sentido en el exterior; sin detenernos a mirar que nos sucede por dentro. 

Al momento de entrar en contacto con el exterior, a través de las redes sociales, internet, publicidades en la vía pública, etc, nos rodeamos de mensajes que nos dan la “receta” para llegar a la felicidad, o para cubrir nuestras necesidades:

  • “Si quieres ser feliz sal de viaje y vuela a nuevos lugares;
  • “Este nuevo modelo de auto te conducirá a tus sueños”;
  • “Con la última generación tecnológica de celulares podrás mejorar la comunicación con tus seres queridos”;
  • “Sal de fiesta y descubre los placeres de la vida”; 
  • “Rejuvenece tu espíritu y decile chau a tus arrugas, con estos nuevos productos de belleza”; 
  • “Conquista el mundo usando la misma vestimenta de tu cantante preferido”; 
  • “Prueba esta dieta y olvídate de sufrir en el verano”.

La publicidad nos ofrece productos o servicios “fabulosos” con personas que lo consumen y se ven “alegres”, haciéndonos creer que llegaremos a un “estado pleno” comprando lo que quieren vendernos.

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Buscando en el afuera 

Muchas veces sentimos un vacío en nuestro interior, que nos provoca un dolor profundo, lo que nos lleva a la necesidad de acallarlo o taparlo buscando una “satisfacción instantánea”, es decir una solución rápida, que nos haga sentir mejor.

Hoy en día es común ver a personas que consumen droga, alcohol, compras extravagantes e innecesarias, fármacos para dormir, ansiolíticos, entre otros, como una manera de olvidar los problemas, aliviar el dolor, buscar “encajar” en la sociedad, distraer la mente, o escapar de la realidad.

Es importante saber que estas acciones solo traerán alivio temporal, tranquilidad y alegría momentánea.

Conocerse a uno mismo

Entonces…

¿Qué hacemos?

Cualquier malestar o situación pueden ser superados si nos miramos por dentro, si descubrimos qué cosas nos agradan, cuáles nos desagradan, cuáles son nuestros límites, qué recursos tenemos y qué podemos hacer con ellos.

En muchas ocasiones, enfocarnos en la “falta” o el “vacío”  puede ser el motor para conocernos por dentro y hacer un cambio.

Ante un conflicto…

¿Qué nos dicen nuestros pensamientos?.

¿Qué palabras nos decimos?.

¿Sabemos consolarnos internamente en momentos de tristeza, enojo o decepción?.

El camino es hacia el interior (Imagen de Free-Photos en Pixabay)

Aprender a estar con nosotros mismos 

Cuando aprendamos a conocernos, será fácil aprender a cuidarnos y a querernos, en otras palabras darnos nosotros mismos lo que esperamos o buscamos afuera.

Esto no quiere decir que viviremos solitarios o que cerraremos las puertas a cualquier interacción con el exterior o tendremos una vida sin consumir nada.

La idea es aprender a disfrutar de cada cosa que hacemos, conociendo lo que necesita nuestro cuerpo, mente, y espíritu. Lo que nos llevará a interactuar con el exterior por gusto y no para llenar o tapar ningún vacío o hueco que tenemos por dentro.

“La puerta de salida es hacia adentro”, y este camino será el más estable, duradero y nos traerá felicidad y equilibrio.

Algunas herramientas que probé

  • Invítate a cenar, a desayunar o almorzar. Aprender a salir solos es una manera de disfrutar de nuestra compañía.
  • Hacer una lista de las canciones, películas o libros que nos levanten el ánimo, y en momentos de tristeza o angustia recurrir a ellas. Una de las clave para superar la melancolía es distraer la mente y estimularla con impresiones positivas.
  • Aceptar nuestro cuerpo en su totalidad. Un ejercicio interesante es mirarse al espejo y detectar qué pensamientos pasan por nuestra mente, ¿nos decimos palabras agradables?; ¿Ponemos énfasis en las cosas que nos gustan o disgustan de nosotros mismos?.
  • Aprender a reírse de uno mismo. Generalmente cuando algo no nos gusta de nosotros mismos, en lugar de aceptarlo e incorporarlo, lo rechazamos. La risa es un buen recurso para aceptar partes de nosotros mismos que criticamos.
  • Practicar el decir “No” cuando realmente no queremos realizar alguna actividad o compartir con algún grupo o persona.
  • Buscar alguna actividad física que nos guste, por ejemplo correr, bailar, andar en bicicleta, caminar, etc. Realizar  deportes nos ayuda a mantener nuestro cuerpo en movimiento y a oxigenar nuestro cerebro.
  • Poner en práctica decirnos palabras y frases amables. Por ejemplo “que bien te queda este atuendo”, “hoy mi cabello luce hermoso”,  “estuvo muy bien como reaccione hoy en el trabajo”, etc. Fortalecer las cosas que hacemos bien es parte del proceso de valorarnos.
  • Mostrarte como esperas verte. Mantener una actitud positiva o “ganadora” ante la vida, es la clave para conseguirlo.

Cuando aprendamos a brindarnos a nosotros mismos lo que esperamos encontrar afuera, nuestros vínculos, elecciones de lo que consumimos, y convivencia con el mundo externo,  serán  mucho más genuinos, sanos y duraderos.

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