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China, China Antigua

La leyenda del emperador Huang

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Por: Kan Zhong Guo staff

El emperador Huang, cuyo apellido era Gongsun, es considerado el fundador de la civilización china y el antepasado de todos los chinos

El emperador Huang fue criado en la montaña Xuanyuan, en el condado de Xinzheng en la provincia de Henan, China, por eso fue llamado Xuanyuan y debido a que nació al lado del rio Ji, le dieron el apellido Ji.

El casamiento del emperador Huang

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Huang heredó el trono cuando tenía solo 15 años y fue llamado Xuanyuan, el “Emperador Amarillo”. Como emperador, creía que era su tarea enriquecer las vidas de todos en su reino.

Desde su juventud, muchas damas jóvenes fueron llevadas ante él, con la esperanza de que fueran elegidas como su esposa. Las damas eran tanto elegantes como bellas. El padre de Huang, el Sr. Shaodian y su madre, la Sra. Fubao, estaban muy ansiosos por ver al emperador casado y criando una familia.

Pero el emperador simplemente sonreía y decía: “No podemos decidirnos simplemente juzgando la apariencia de estas señoritas, sino que también deberíamos considerar qué son capaces de hacer”. La pareja de ancianos se dió cuenta de que el emperador tenía su propia manera de elegir a una esposa, de este modo ya no le volvieron a presionar más.

Un día, mientras el emperador Huang estaba cazando en la Montaña Oeste, se topó con una mujer arrodillada en el suelo, bajo una gran morera (árbol de mora). A su lado había un capullo del tamaño de una gran urna de azulejo. La mujer parecía estar escupiendo algo como un hilo de su boca.

El emperador Huang,  que estaba escondido detrás de una roca grande, ¡quedó estupefacto! Cuando miró más de cerca, vio que la mujer estaba echando una hebra de seda muy larga de color dorado a la que le seguía una hebra de seda de color blanco plateado. Cada hebra brillaba con la luz del sol. El emperador Huang pensó:

Nunca hubiera imaginado que encontraría a una mujer tan extraordinaria que puede echar seda de su boca. Desde el emperador de Chao – que nos enseñó cómo construir casas y el emperador de Yan – que nos ayudó a encontrar la comida que ahora comemos, los problemas de cobijo y alimento se han solucionado. Pero seguimos pareciendo tan desagraciados vestidos con pieles de animales. Sin embargo, viendo a esta mujer, podríamos ser capaces de producir seda, la cual una vez convertida en tela, haría bellas ropas para toda la gente en el reino.

Cuando la mujer escupió una tercera sección de seda, se levantó y se dispuso a irse. El emperador fue corriendo hasta ella. “Mi señora”, dijo. “Justo ahora acabo de ver que puedes hacer seda. ¿Puedes enseñarme esta habilidad para que la gente en nuestro reino pueda beneficiarse de ella?” La mujer hizo una reverencia, su cara se puso roja y dijo: “mis padres me dijeron que solo puedo pasar esta habilidad a mi esposo”.

Al oír esto, el emperador Huang miró a la mujer con mucha atención y encontró que era una mujer muy fea y de piel oscura. Pensó: “¿Qué podría ser mejor que tener una hilandera de seda a mi lado?” Sin embargo, descartó la idea enseguida y no presionó a la mujer para que revelara su secreto de producir seda.

La mujer le dijo al emperador Huang: “Mi nombre es Lei Zu. Solía ser la doncella de la Reina Madre del Cielo Occidental, pero fui desterrada al mundo humano por romper las reglas del Cielo”.

Al parecer, un día Lei Zu estaba admirando las flores que pertenecían a la Madre Reina del Cielo Occidental y se sintió atraída hacia un tipo de hierba colorida llena de frutas. Sin poder contenerse, arrancó varias frutas para probarlas sin el permiso de la Reina.

Inmediatamente le entraron nauseas y se agachó para vomitar. Pero tras mirar más de cerca, encontró que lo que había escupido era seda luminosa y brillante. Ocurrió que había varias polillas de color volando por la hierba, así que empezó a preguntarse: “¿Sería posible que estas polillas también fueran capaces de escupir seda si comieran la colorida hierba?”

Así que, después de que las polillas produjeron algunos huevos, y los huevos eclosionaron, las polillas se convirtieron en gusanos de seda. Lei Zu alimentó a los gusanos de seda con las semillas de esas hierbas coloridas y encontró que los gusanos de seda también podían escupir seda. Ella entonces se dio cuenta de que la hierba poseía una magia peculiar y quería coger más semillas de la hierba para alimentar a los gusanos de seda.

Sin embargo, no sospechaba que la Reina del Cielo sabía lo que estaba tramando, incluso antes de que Lei Zu cogiera un solo puñado de semillas. Como resultado, fue inmediatamente desterrada al mundo mortal por la furiosa Reina.

Cuando entró al mundo humano, estuvo cerca de ser devorada por lobos salvajes. Como si el destino lo hubiera establecido, una mujer del distrito de Xiling en la ciudad de Yichang de Hubei, la salvó. Se llevaban muy bien y vivieron juntas como madre e hija.

Entonces Lei Zu se volvió hacia Huang y dijo: “crié algunos gusanos de seda en la ladera norte, todos ellos poseen habilidades para hilar. Los alimento con hojas de mora y todos ellos han crecido muy sanos. ¿Te importa si te llevo allí para echar un vistazo?”

Así que, el emperador fue con Lei Zu a la ladera norte y encontró numerosos capullos allí, tan grandes como urnas de azulejo. Los gusanos estaban todos hilando hebras brillantes y resplandecientes. Huang dijo emocionado: “Me iré y volveré rápido con ayuda, para que podamos recoger todos estos capullos”.

El emperador Huang estaba impresionado por el talento de la mujer.

Corrió hasta su casa para decirle a sus padres que elegiría a Lei Zu como su mujer. Estaban encantados al oír las buenas noticias y le pasaron la nueva a sus vecinos. Cuando el emperador regresó a casa con Lei Zu, todo el mundo se juntó alrededor de su casa, esperando vislumbrar a la novia.

Cuando la vieron, ¡todos se quedaron boquiabiertos! “¡Qué desagraciada!” Afortunadamente, a Lei Zu no le importaba lo que otros pensaran de su apariencia. Una vez que llegó, condujo inmediatamente a varias mujeres jóvenes a donde estaban los capullos y les mostró cómo extraer seda.

Desde la llegada de Lei Zu, la gente vino a aprender sericultura, a enrollar seda, hilado de seda, producción de tapices y gradualmente empezaron a vestir ropas bellas. Toda la gente alabó al emperador Huang por su sabiduría y por no juzgar a la gente por sus apariencias. También llegaron admirar a la Sra. Lei Zu.

La Sra. Lei Zu, fue la primera persona en china que crió gusanos de seda para su cosecha. Falleció antes que el emperador Huang. Posteriormente fue venerada como una diosa.


Fuente:      http://www.minghui.org/mh/articles/2006/12/16/143970.html

 

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