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Las Guerras del Opio, historias de virtud y riqueza (Parte 1)

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Durante la época de las Guerras del Opio en China, Zeng Guofan dirigió el ejército de Hunan con plena autoridad del Emperador y fue responsable de toda gestión financiera, nunca malversó el dinero del ejército.

En esa época, el comercio de la sal era una forma de ganar dinero utilizando cupones para intercambiar durante la compra y venta de la sal. Era una forma que tenía el gobierno de controlar la producción de la sal y de regular las ventas.

El interés por un boleto de sal podría ser de 4.000 ó 5.000 onzas de plata. Según las reglas, la familia Zeng tenía derecho a recibir alrededor de 100 ó 200 boletos o cupones. Sin embargo, Zeng prohibió estrictamente que su familia los recibiera.

Lin Zexu, otra figura de la historia de China, quie fue bien conocido por prohibir el comercio de opio. Podría haber obtenido rápidamente millones en sobornos siempre y cuando relajase un poco la aplicación de la ley.

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Su negativa a hacerlo contribuyó al conflicto con los británicos y, para apaciguarlos, acabó exiliado. Las decisiones tomadas por estos dos hombres son un poco diferentes de lo que la mayoría de la gente imaginaba.

Durante la República de China, Nie Yuntai, nieto de Zeng Guofan, se desempeñó como presidente de la Cámara de Comercio de Shanghai. Nie, con su famoso historial, tenía una buena relación con descendientes poderosos y empresarios adinerados.

Después de presenciar el ascenso y la caída de algunas familias, descubrió que era fácil para las personas hacer una fortuna, pero era un desafío para ellos mantener su riqueza.

Artwork depicting British troops invading Chusan, China, during the Opium Wars.
El abuelo de Nie Yuntai dirigió el ejército de Hunan y fue responsable de toda la gestión financiera. (Imagen: wikimedia / CC0 1.0)

A finales de la dinastía Qing, algunas de las familias importantes que gobernaban los asuntos civiles y militares eran muy ricas, superando con creces a su abuelo materno Zeng. Sin embargo, para la época de la República de China, varias de esas familias prominentes ya habían declinado.

En solo unas pocas décadas, la riqueza que pasó a la tercera generación, desapareció.

Por otro lado, a pesar de que su propia familia tenía el poder, se negaron a ganar dinero por sí mismos y también sufrieron cambios significativos. Nie publicó sus ideas sobre estos asuntos en un libro titulado La ley de preservar la riqueza.

El comandante en jefe promete no aceptar dinero para su familia

Nie mencionó en el libro que su abuelo materno Zeng había estado en el poder durante 20 años, por lo que, dada su posición, habría sido fácil para él tomar dinero para su familia.

Como comandante supremo del ejército de Hunan, Zeng tenía el control financiero absoluto. La corte imperial desembolsó los gastos militares del ejército de Hunan y esos fondos estaban a su disposición.

Según las estadísticas, desde el establecimiento del ejército de Hunan, en el tercer año del reinado del emperador Xianfeng, hasta el final de la Segunda Guerra del Opio, Zeng firmó una paga militar por valor de aproximadamente 50 millones de onzas de plata. Habría sido fácil acumular millones en riqueza para él mismo, raspando la superficie.

Cuando Zeng comandaba el ejército de Hunan, el dinero que enviaba a casa era inferior a su salario anterior como funcionario en Beijing y, a veces, ni siquiera enviaba algo. Zeng una vez hizo un juramento a su personal:

“Nunca tomaré dinero del ejército para enviarlo a casa”.

En ese momento, la mayoría de los generales y oficiales que lo rodeaban también tenían las manos limpias y su buena conducta beneficiaba a la gente de otras formas.

Artwork depicting a procession of Chinese troops accompanying the Qianlong Emperor.
Zeng juró a su personal que nunca tomaría dinero del ejército. (Imagen: wikimedia / CC0 1.0)

Nie explicó el motivo en una carta de su familia. Zeng expresó su lealtad haciendo un juramento:

“Sin amor por el dinero y sin miedo a la muerte”.

Además de lo indispensable para las necesidades diarias de comida y ropa, Zeng no envió tanto dinero a casa. Una razón detrás de esto era que Zeng se preocupaba por el dinero destinado a su familia, los llevara a adoptar un estilo de vida extravagante.

A menudo donaba su salario para gastos militares. En la noche del 14 de diciembre, en el séptimo año del régimen del emperador Xianfeng, Zeng escribió en una carta a su hermano Zeng Guoquan:

“Tengo un salario de 21.000 onzas de plata en la Oficina de Sal de Zhejiang. Un oficial de la oficina llegó ayer. Le pedí que liberara el pago de mi cuenta, para completar mi paga militar”.

Mantener el poder financiero y nunca tomar un ticket de sal

Zeng estableció el sistema de boletos de sal en las áreas de Huainan y Huaibei. El precio del boleto era bajo, pero el interés era alto. Cada boleto de sal valía inicialmente 280 onzas de plata, pero luego se vendía por 28,000 onzas de plata.

El interés en un boleto de sal era de 4.000 ó 5.000 onzas de plata.

En ese momento, cualquier familia que tuviera un boleto de sal podría considerarse rica. Sin embargo, Zeng instó específicamente a su familia a no tomarlos.

Aunque estaba dentro de las expectativas de la familia Zeng recibir legalmente 100 ó 200 boletos de sal, Zeng se negó a hacer una fortuna, ni esperaba que sus descendientes acumularan riquezas de esta manera. Le preocupaba la extravagancia de las generaciones futuras.

A bowl of pink Himalayan sea salt.
Cualquier familia que poseyera un boleto de sal, podría considerarse rica y la familia Zeng podría haber recibido unos cien o doscientos de ellos. (Imagen: a través de pixabay / CC0 1.0)

Zeng pensaba que si su hijo tenía talento, podría encontrar su camino incluso sin una carrera oficial. Si el hijo era la oveja negra de la familia, dejarle más dinero solo haría que cometiera más pecados y empañara aún más la reputación de la familia.

Bajo la influencia de Zeng Guofan, los descendientes de la familia Zeng eran auto suficientes y muchos de ellos tenían talento. Según las estadísticas, la familia Zeng, comenzando con Zeng Guofan, no ha tenido un “hijo pródigo” en sus ocho generaciones durante los últimos 200 años.

Entre los descendientes de la familia Zeng, casi 200 personas recibieron educación superior y hay hasta 240 que son personas con prestigio.

Gracias a la sabia decisión de Zeng Guofan, la familia acumuló virtudes en lugar de riqueza y cuando se la mira con perspectiva, hasta el día de hoy sigue siendo próspera.

Traducido por Joseph Wu y editado por Helen

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