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Las Guerras del Opio, historias de virtud y riqueza (Parte 2)

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Durante el período Daoguang de la dinastía Qing, los empresarios extranjeros trajeron cantidades masivas de opio a China, lo que llevó a la gente a asumir valores sociales incorrectos y arruinar su salud.

En el decimoctavo año de Daoguang (1838), la corte imperial nombró a Lin Zexu como ministro imperial y lo envió a Guangzhou para prohibir el opio.

En esa época, era típico que la gente ofreciera sobornos para obtener resultados favorables. Si Lin Zexu hubiese querido hacer fortuna, habría sido fácil para la familia vivir en extrema riqueza.

Sin embargo, a Lin le preocupaba mucho el estado del país y la vida de la gente. Sabiendo que el opio causaba un gran daño a las personas, Lin rechazó los sobornos de los comerciantes y destruyó casi 20.000 cajas de opio en Humen.

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Al año siguiente, el ejército británico amenazó a la corte Qing. Buscando una reconciliación, la corte Qing destituyó a Lin de su cargo y lo envió al exilio, adonde sufrió durante cinco años.

A painting of Lin Zexu overseeing the destruction of opium.
Una pintura de Lin Zexu supervisando la destrucción del opio. (Imagen: wikimedia / CC0 1.0)

¿Exactamente qué hizo Lin para ganarse el exilio?

Se negó a aceptar sobornos y prohibió estrictamente el opio. Antes de exiliarse, escribió un poema en el que decía:

“Mientras sea bueno para el país, aunque sacrifique mi vida, también estoy dispuesto a hacerlo y nunca evitaré el daño que pueda sufrir”.

En relación con este asunto, Nie Yuntai registró en su libro The Law of Preserving Wealth que después de la muerte de Lin, aunque la familia Lin no poseía ahorros, la familia permaneció estable y no decayó.

Muchos de sus descendientes tuvieron éxito en sus estudios y algunos aprobaron los exámenes imperiales a nivel provincial y nacional.

En el período de la República de China, la familia Lin todavía estaba formada por muchos intelectuales. Lin se negó a hacer una fortuna para sí mismo, pero sus descendientes se volvieron prósperos y nobles.

Una fortuna hecha mientras el país está en peligro se pierde rápidamente 

Nie también registró que había tres empresarios adinerados en Guangdong que eran los jefes de la familia Wu, la familia Pan y la familia Kong. Ellos aprovecharon las Guerras del Opio para hacer fortunas y ganaron decenas de millones de onzas de plata.

La riqueza de las tres familias era casi tan grande como la de todo el país. Llevaban una vida lujosa, vestían ropa fina, conducían coches caros y comían bien.

Las familias de Wu, Pan y Kong coleccionaban las más famosas caligrafías y pinturas antiguas. Décadas más tarde, ninguno de los descendientes de estas tres familias fueron talentosos y lo perdieron todo.

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Las familias de Wu, Pan y Kong coleccionaban las más famosas caligrafías y pinturas antiguas. (Imagen: wikimedia / CC0 1.0)

Hay un dicho en el Gran Aprendizaje, capítulo del Libro de los Ritos:

“Una persona que ha obtenido dinero por medios que violan la moral y la justicia, y por medios inapropiados, lo perderá de la misma manera”.

Frente a Lin, los tres ricos hombres de negocios de Guangdong debieron parecer tan inteligentes y capaces en su momento, ya que hicieron fortunas.

En comparación, Lin parecía un “estúpido”. Cuando le ofrecían soborno en plata, aunque tuviera la oportunidad no lo aceptaba. Prefería ser despedido de su trabajo e irse al exilio para conservar su virtud.

Con el tiempo, al mirar hacia atrás a estas familias, sus descendientes sufrieron tremendos cambios.

Durante el mismo período de tiempo, un rico hombre de negocios de Shanghai, llamado Chen, era conocido como el rey de la inversión en tierras. La riqueza de la familia Chen ascendía a 50 millones de onzas de plata y sus dos hijos recibieron 25 millones cada uno.

En 1925, Nie visitó a la familia Chen y observó que la casa de la familia Chen era lujosa. Las cuatro paredes de la habitación de invitados estaban decoradas con estantes de vidrio que exhibían viejos trípodes de bronce y antigüedades de más de 3.000 años.

De hecho, casi la mitad de los famosos bronces de China, estaban en la casa de la familia Chen. No puedes imaginar el grado de lujo.

Sin embargo, solo siete años después, el precio de la tierra en Shanghai cayó repentinamente y la familia Chen fracasó en sus inversiones y se declaró en quiebra.

Casi todos los activos de la familia Chen, incluidos los tesoros antiguos, las propiedades y la tierra, fueron confiscados y vendidos por el banco.

Hacer el bien y acumular virtudes es el plan de mayor alcance para dejar fortunas a las generaciones venideras.

Comparando los consiguientes cambios de las familias de Lin Zexu y Chen, basados en su mentalidad, nos demuestra que acumular deliberadamente dinero para guardarlo para las generaciones futuras, será un desastre.

Traducido por Joseph Wu y editado por Helen

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