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Rufus y el secreto de la piedra azul: Cap. 7 – “El plan”

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“El plan”

“Rufus y el secreto de la Piedra Azul”, es el nombre de este relato de 10 partes en los que acompañaremos a esta singular pareja en una épica aventura, en la que se ven envueltos mientras recorren un mundo extraño, para cumplir con un mandato que les fue encomendado por el Clan de Magos, del que depende nada menos que la Restauración del Equilibrio del Universo.

Por José Pablo López

Llegó, por fin, la noche en que se iniciaría la Celebración del Centenario, en la que Ashar se convertiría en el centro de las festividades en honor al ascenso de Rae-Hang al trono imperial.

Los preparativos habían sido colosales, no se habían escatimado recursos y la ciudad bullía en un clima de alborozo y frenesí; Los más altos dignatarios de los planetas vecinos, habían llegado para rendir sus respetos al soberano de Randir, acompañados por séquitos, tan numerosos, como excéntricos y derrochadores.

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Ello significaba un ambiente relajado y complaciente, en el Palacio, donde los nobles dedicarían los próximos días a fiestas y agasajos, mientras que en cada rincón de la ciudad, negocios y placeres, se mezclarían en una atmósfera de jolgorio y desenfreno.

Era la oportunidad que, Rufus y los rebeldes, habían esperado, y para la que se habían estado preparando los últimos meses. Habían elaborado un plan cuya mayor probabilidad de éxito estaba fundada en su simpleza, y que habían pulido pacientemente, Saleh y Munir, en la ciudad, y el mago y los pedreros, en la cantera.

Cuando las lunas gemelas estuvieran en su cenit, todos dirigirían su vista a lo alto del palacio, desde donde Rae-Hang, se regocijaría de la magnitud de su poder y daría inicio a la más fastuosa celebración que hubiera tenido lugar en esta región del Espacio Distante.

Ésa sería la señal que desencadenaría la sucesión de hechos, que culminarían con el final de una era, y el inicio de otra. En el preciso instante en que la multitud estalle en algarabía y festejos, los engranajes de la rebelión comenzarían un movimiento que no se detendría hasta alterar el orden tiránico, con que la Dinastía Hash, se  había impuesto en el planeta, a fuerza de sangre y crueldad infinitas.

Cuando las campanadas indicaron que el momento había llegado, Telles y sus hombres, se concentraron en la explanada principal de la cantera, dominando rápidamente, con movimientos precisos, a la reducida guardia nocturna, que sorprendida, no atinó a reaccionar.

Desde allí se dirigieron a la entrada de la caverna mayor, donde Rufus mantenía inmovilizados, con una potente señal de sus manos, a los soldados que guardaban la entrada. El mago visiblemente agotado por el esfuerzo que le insumía la señal, apuró a los pedreros, quienes ingresaron al hueco de la montaña, dirigiéndose a sus profundidades.

Saleh, por su parte, que había ingresado al Palacio, gracias a sus contactos con las mujeres de una nobleza desilusionada y menospreciada, sería presentada como preciosa ofrenda de sus devotos y nobles servidores, al Magnánimo, en una fecha tan especial.

Saleh no tendría problemas en mantenerlo convenientemente ocupado y aislado de su general, quien, sin órdenes directas, demoraría la toma de decisiones, lo que mantendría a su ejército dubitativo ante los rebeldes que, aprovechando esta oportunidad de oro, tomarían la iniciativa en todos los frentes.

Los nobles rebelados tomarían el mando de las instalaciones imperiales, a fuerza de sobornos de distinta naturaleza a soldados que, durante largos años, habían sido testigos, cuando no ejecutores forzados, de injusticias que enriquecieron a extraños, a costa de miserias propias y de sus familias.

En la ciudad el renovado Munir, al mando de su ejército de malhechores devenidos revolucionarios, se dirigió, mezclado con la multitud que festejaba, al puerto donde tomarían los puestos de control y, en connivencia con ex-soldados descartados y desencantados por el régimen, abordarían y sabotearían, la flota del imperio.

Con la cantera tomada por los pedreros y el Palacio amotinado, el puerto sería el único medio de huida de los acólitos del régimen caído. Sería de vital importancia para los tiempos venideros que ningún dignatario de rango pudiera escapar y reorganizar a simpatizantes del régimen, en una guerra de impredecibles consecuencias.

Munir también debería encargarse en convencer a los dignatarios extraplanetarios, seguramente presurosos por abandonar el planeta, de la legitimidad de la revolución y de la conveniencia del Nuevo Orden.

Nota:

En el relato “Lunas de Sangre” conocimos a Rufus y a Saleh, el mago y la pitonisa. A continuación te invitamos a releer o comenzar este viaje en el orden cronológico.

Capítulos:

  1. “El mago y la pitonisa”
  2. “La ciudad azul” 
  3. “El charlatán, el mago y la pitonisa”
  4. “La casa Hash”
  5. “La cantera”
  6. “Los pedreros y el joven Telles”

Sobre el autorJosé Pablo López, 57 años, Dr. en Geología, investigador y profesor de la Universidad Nacional de Tucumán, entusiasta difundidor de las Ciencias de la Tierra en ámbitos no académicos y escritor amateur en sus horas de ocio.

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