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Un buen carácter moral es la mejor ayuda en la vida

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Un buen carácter moral es el bien más preciado que posee una persona. Determina si puede tener éxito o no y es la mejor ayuda que uno pueda tener en la vida.

“Para hablar de una forma [que es el estilo medio o intermedio más apropiado para la prosa], la virtud de la prosperidad es la templanza, la virtud de la adversidad es la fortaleza, que en la moral es la virtud más heroica”. – Francis Bacon

Las personas con gran virtud y carácter moral siempre son bendecidas.

Durante la Segunda Guerra Mundial, en un día de fuertes nevadas, el General Eisenhower recibió una orden importante y de noche viajó apresurado por un camino nevado.

En el trayecto descubrió a una pareja de ancianos sentados temblorosos, debido al frío, al borde del camino.

Sintió simpatía por ellos, así que se detuvo y fue a hablarles para ver si estaban bien. Resultó que la pareja se dirigía a la casa de su hijo en París, pero su coche se había estropeado por el mal tiempo.

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Como estaban atrapados en medio de la nada, sólo podían esperar a que alguien viniera a rescatarlos.

El general Eisenhower pidió inmediatamente al conductor que enviara a la pareja de ancianos a París. Más tarde, se enteró de que el enemigo había preparado una emboscada en su ruta original.

Al cambiar sus planes, la evadió. El general suspiró “Pensé que era yo quien había salvado a la pareja francesa”, ahora me doy cuenta de que fueron ellos los que me salvaron a mí”.

Durante la Segunda Guerra Mundial, en un día de fuertes nevadas, el general Eisenhower recibió una orden importante y viajó deprisa al anochecer por un camino nevado. (Imagen: wikimedia / CC0 1.0 )

 

“Primero, es esencial un buen carácter. Es muy importante no sólo ser docto sino también virtuoso”. – George Washington

 

Una persona de gran carácter moral puede beneficiar a otros y es digna de confianza.

Por el contrario, una persona con un carácter moral pobre puede ser perjudicial y podría perder oportunidades.

En una ocasión, un joven postuló a un puesto de representante de ventas. Le fue muy bien en todos los aspectos durante la entrevista y tuvo una gran elocuencia, recibiendo comentarios positivos de muchos jefes.

Alguien le preguntó cuál fue su mejor y más satisfactoria experiencia de venta. Afirmó felizmente que una vez vendió un conjunto de cursos de desarrollo intelectual, que costaba 5.000 dólares, a un conserje cuyo salario mensual era de sólo 2.000 dólares.

Como el hijo del conserje sólo tenía 5 años, ansiaba desesperadamente que su hijo pudiera tener éxito en el futuro y quería invertir en ello.

Utilizando las preocupaciones del hombre, el joven le quitó dos meses y medio de salario al conserje.

Después de escuchar esta historia, muchos jefes, incluyendo aquellos que estaban pensando en contratarlo, sacudieron sus cabezas.

Uno de los jefes comentó “No dudo de su capacidad, pero me preocupa su carácter moral”.

“Sin un gran carácter, no habría una gran persona, ni siquiera un gran artista, o un gran actor”. – Romain Rolland

Chen Hsien-Mei, una mujer de casi 60 años, una doña nadie que recogía sobras para vivir, un día de octubre de 2011, en Foshan, provincia china de Guangdong, se encontró con una niña de 2 años, Yueh Yueh que había sido atropellada por dos coches, uno tras otro.

Durante más de cinco minutos, 18 personas pasaron por allí, pero ninguna de ellas la ayudó. Sólo Chen Hsien-Mei ofreció ayuda para enviar a la niña al hospital.

Aunque la niña no sobrevivió, la gente quedó impresionada por la buena acción de la anciana. Más tarde, ella se enfermó y fue al hospital, resultó que necesitaba una cirugía costosa.

Estando en el hospital, el jefe del hospital la reconoció por su buena acción al tratar de salvar a la niña y para mostrar su respeto a la anciana, el hospital no le cobró ningún honorario por la operación.

Estando en el hospital, el jefe del hospital la reconoció por su buena acción al tratar de salvar a la niña. (Imagen: publicdomainpictures / CC0 1.0 )

 

Honestidad

Existe un cuento chino sobre cómo el abad budista Maestro Huei-Tung seleccionó a su sucesor.

Para decidir quién estaba calificado para ser el próximo abad budista, el Maestro Huei-Tung llamó a dos de sus discípulos, Chih-Neng y Wen-Yuan y les dio a cada uno de ellos una bolsa de semillas de arroz.

El Maestro Huei-Tung les dijo que cuando llegara el momento de la cosecha, el que tuviera más cantidad de granos sería el próximo abad budista.

Cuando llegó la época de la cosecha, Chih-Neng trajo un gran número de granos, mientras que Wen-Yuan no trajo nada. El Maestro Huei-Tung le preguntó la razón.

Wen-Yuan avergonzado explicó que no cultivaba bien el arroz con cáscara y que las semillas del arroz ni siquiera germinaron.

El Maestro Huei-Tung se rió e inmediatamente asignó a Wen-Yuan como el próximo Abad Budista. Chih-Neng no se convenció y preguntó la razón.

El Maestro Huei-Tung respondió “¿Cómo puedes cultivar semillas de arroz cocido?” Chih-Neng se sonrojó.

En realidad, al Maestro Huei-Tung no le importaba si sus discípulos podían o no cultivar bien las semillas de arroz, sino sólo si podían ser honestos.

Traducido del chino por Sharon L y editado por Helen

Fuente: Secret China

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