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China, China Antigua

Una historia del Dios de la Cocina

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Por Natashe Yang

dios de la cocina_optLa cultura tradicional china es una cultura inspirada en lo divino, en la que la gente veneró al Cielo y a los seres divinos durante cinco mil años. En la leyenda del Dios de la Cocina, se dice que el Dios de la Cocina fue enviado a la tierra por el Emperador de Jade del Cielo, éste debía monitorear el comportamiento humano y registrar los hechos diarios, buenos y malos. El 23 de diciembre  del calendario lunar -día del Dios de la Cocina-, éste presentaría un informe al emperador. Por lo tanto, en el día del Dios de la Cocina, cada hogar hace ofrendas de sacrificio para él. El dicho, “Cuando él Dios de la Cocina extiende buenas palabras en el cielo, la paz prevalece en la Tierra” está muy difundido entre los chinos.

Durante la dinastía Ming, había un profesor llamado Yu Du. Él era un gran erudito y había aprobado el primer nivel del examen oficial a los 17 años. Con varios de sus amigos fundaron una escuela y preparó a los estudiantes para la vida. Durante varios años, trató de pasar un examen de alto nivel en siete ocasiones, pero fracasó.

El Sr. Yu tuvo cinco hijos y cuatro hijas. Cuatro de sus hijos murieron a una edad temprana debido a las enfermedades, pero el tercer hijo era sano e inteligente. Sin embargo, cuando el tercer hijo tenía ocho años de edad, desapareció mientras jugaba fuera. Sólo una de sus cuatro hijas sobrevivió. La esposa del Sr. Yu, estaba tan triste que lloraba mucho y al final quedó ciega. La escuela del Sr. Yu tuvo que cerrar por falta de alumnos. Se le hizo difícil mantener a su familia, por lo que reflexionó: “¿No he cometido grandes errores en mi vida, pero, por qué he sido castigado tan severamente?

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El Sr. Yu le escribía al Dios de la Cocina todos los días pidiéndole que transmita su mensaje al Emperador de Jade. Pasaron algunos años, pero nada cambió. Cuando tenía 47 años, hasta tuvo que pedir granos prestados a su vecino para que su familia pudiera  comer en la víspera de Año Nuevo. Entonces oyó que alguien llamaba a la puerta, era un anciano que estaba afuera. El anciano dijo: “Escuché que estabas triste y preocupado por la vida. Quise venir a consolarte“, él Sr. Yu le dijo al anciano: “He estudiado toda mi vida, pero no he llegado a ninguna parte. Ni siquiera puedo mantener a mi familia“.

El anciano dijo: “¡Te conozco desde hace mucho tiempo! Te encanta hacer exhibicionismo y tus intenciones son malas. Tus cartas al Emperador de Jade están llenas de quejas. Tú castigo está lejos de terminar“. El señor Yu estaba muy sorprendido y dijo: “¡He prometido hacer buenas obras hace tiempo! ¿Cómo se puede decir que es sólo exhibicionismo?”  El anciano dijo: “Toma por ejemplo el papel. Tus amigos y estudiantes suelen utilizar páginas de libros viejos para envolver las cosas o limpiar la mesa, pero tú nunca los has iluminado a hacerlo de manera diferente. “Recogiste unas cuantas páginas en la calle y las quemaron en su casa para mostrar a los demás”. Te encanta discutir, tu corazón está lleno de envidia, e injusticia, y tus palabras son afiladas y con intenciones. Esperas obtener ganancias rápidamente por todo lo que haces. A pesar de que nunca has seducido a una mujer, te quedas mirando a cada mujer atractiva con lujuria en tu corazón. Todas tus malas nociones también han sido registradas. Ni siquiera puedes evitar las dificultades venideras y sin embargo esperas las bendiciones de Dios”.

Después de oír esto, el Sr. Yu estaba muy asustado y exclamó: “Ya que sabe lo que hice, usted debe ser el Dios de la Cocina. Por favor tenga compasión de mí y ayúdeme” y el anciano le respondió: “Usted estudió los libros durante años y, por supuesto, entiende el principio de hacer buenas obras por gusto. Debido a que no puede perseverar, todas sus buenas obras y palabras amables son sólo superficiales. ¿Por qué no hace algo sólidamente, sin esperar nada a cambio y deja ir el lucro y la fama? No tenga en cuenta si la buena obra es grande o pequeña, sólo hágalo. ¡A medida que pase el tiempo, podrá ver los resultados. Siempre y cuando usted se apure a hacer buenas acciones, es posible revertir la decisión del Cielo!“. Después de decir esto, el anciano se dirigió a la cocina y desapareció.

El Sr. Yu cambió totalmente después de ese día y constantemente purificó sus pensamientos, e hizo todo lo posible para ayudar a los demás.

Tres años más tarde, el Sr. Yu fue recomendado para enseñar en el palacio. El primer ministro realmente lo respetaba y lo promovieron una y otra vez. Encontró a su hijo perdido accidentalmente y su mujer recobró la vista. La gente lo respetaba por su carácter noble y enviaban a sus hijos a estudiar con él.

La historia del señor Yu y él Dios de la Cocina nos enseña que nuestra fortuna o desgracia en la vida tienen una conexión directa con nuestro carácter. “El bien engendra él bien y el mal engendra el mal” es un principio del Cielo.

Como dice el refrán:

Cuando tengas una idea en tu corazón, el Cielo y la Tierra lo sabrán. Si no ves que él bien es recompensado y él mal castigado, entonces tiene que haber una razón de tu parte que todavía no vez

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