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Una practicante de Falun Gong que escapó de la brutal persecución de China

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Imagina ser torturado severamente varias veces en el transcurso de tu vida por un gobierno que está empeñado en hacerte renunciar a tu fe.

Angel, un practicante de Falun Gong de China, padeció un trato tan horrible en manos del Partido Comunista Chino.

En un vídeo de YouTube, Angel relata su experiencia y revela cómo incluso fue examinada para la sustracción de órganos.

Sin embargo, antes de que el mal diera su golpe final, ella escapó de China y ahora vive a salvo en Australia.

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La persecución

Angel fue objeto de severas persecuciones por parte de las autoridades chinas tres veces. Ella escuchó por primera vez sobre Falun Gong (también conocido como Falun Dafa) en 1988.

Como su salud no era tan buena en ese momento, decidió probar la práctica espiritual. Después de que comenzó a practicar Falun Gong, comenzó a sentirse más saludable, enérgica y optimista.

Fue en julio de 2000 que Angel fue perseguida por primera vez por funcionarios estatales. Había llegado a la Plaza Tiananmen para meditar con otros cuatro practicantes de Falun Gong.

Poco después de que ella se sentó, las autoridades vinieron y los secuestraron.

Angel fue llevada a una estación de policía donde los funcionarios la obligaron a revelar su dirección y detalles del trabajo.

Los oficiales la torturaron severamente y quemaron la parte posterior de sus dedos con un encendedor. Traumatizada por la experiencia, Angel no pudo comer ni dormir adecuadamente.

Tenía ampollas en la mano. El estado la vigilaba constantemente por un monitor.

Angel fue torturado varias veces por las autoridades chinas. (Imagen: YouTube / Captura de pantalla)

En diciembre de 2001, la policía se llevó a Ángel de su lugar de trabajo y la envió a un “campo de reeducación”, que era básicamente un centro de lavado de cerebro, donde le pidieron reiteradamente que renunciara a su fe.

Hizo una huelga de hambre dentro de las instalaciones para protestar contra la detención ilegal. En respuesta, las autoridades le colocaron un tubo dentro de la boca y comenzaron a alimentarla a la fuerza.

Cuando le sacaron el tubo, estaba cubierto de sangre. Después de que su presión arterial cayó a niveles peligrosamente bajos, las autoridades se asustaron y la enviaron a su casa.

La tercera instancia de persecución ocurrió en febrero de 2004. La llevaron a un centro de detención local.

La policía se confabulo con los prisioneros en las instalaciones para torturarla, ellos de esta manera conseguían acortar sus propias sentencias. Solían saltar sobre su pecho con toda su fuerza.

Alimentaron a Angel a la fuerza con alimentos salados para que tuviera sed. Fue llevada a un campo de trabajos forzados en abril.

Al llegar a las instalaciones, los médicos la examinaron y descubrieron que el sistema endocrino del cuerpo era un desastre. Declararon que era inútil tratarla.

Ángel fue llevada de regreso a casa donde fue entregada a su madre. En ese momento, todo lo que podía escuchar era a su madre llorando.

Angel actualmente trabaja en limpieza en Australia. (Imagen: YouTube / Captura de pantalla)

Sustracción de órganos

Después de recuperar la conciencia, Ángel recordó que las autoridades habían tomado una muestra de su sangre. Lo que la dejó perpleja fue que sus torturadores no habían tomado sangre de las otras 20 personas en la habitación.

Fue en 2006 cuando Ángel finalmente supo que la muestra de sangre se usaba para determinar el potencial de extraer órganos de su cuerpo.

“El Partido Comunista Chino está involucrado en tal maldad, matando inocentes a pedido. Todo el mundo lo sabe… para obtener un riñón o hígado compatible, lleva años en circunstancias normales.

En el apogeo de la persecución del partido a Falun Gong, los tiempos de espera para la coincidencia de órganos se redujeron drásticamente”,

dijo en una entrevista.

Temiendo que su vida estuviera en peligro, Ángel finalmente huyó a Australia, donde actualmente reside. Aunque no puede regresar a su hogar, Ángel está feliz de que sea libre de practicar su creencia.

Ella no quería depender del bienestar y comenzó a trabajar como limpiadora. En junio de este año, un tribunal independiente confirmó que China estaba asesinando a practicantes de Falun Gong y extrayendo sus órganos.

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